Toda una vida



Fue un flechazo entre la madera, las flores y yo. Empecé a pintar con 14 años y me enamoré de la belleza que uno puede crear con sus manos. Pintaba margaritas, mi primera flor, y me las enseñó una prima, que no os engaño, se llama Florencia. A ella y a mi madre, que me obligó a ir a sus clases, les debo este hobby.

No me considero artista; más bien, una enamorada de la madera. No soy pintora sino amante de las flores. Mi vida es mi familia, mi profesión y este espacio en donde he decidido vivir y difundir una filosofía de vida que se abre a la belleza de lo creado.

Compartiremos "chucherías" para agradar la vista. Buscaremos un poco de inspiración para dar con eso que estábamos buscando. Y haremos el mundo un poco más hermoso... si cabe.